¿Soy una mala madre?

Supongo que es la edad en la que me encuentro y como muchas de vosotras estamos pasando por esa etapa tan ¿maravillosa? Que es el embarazo y lo que luego será la maternidad.

Empiezo de esta manera porque, será la casualidad, pero tengo varios casos en consulta desde que empecé esta etapa, de depresión post-parto, pacientes con las que soy capaz de empatizar de una manera muy especial y veo como se sienten… realmente unas auténticas malas madres. Ese es el peor sentimiento que puede tener una madre respecto a su hijo, sentir que está fallando a su pequeño, incluso desde antes de nacer.

Veo chicas jóvenes, llenas de energía, vitalidad y que adoran a sus niños, pero sin embargo que se están perdiendo lo mejor de su bebé por unas ideas preconcebidas que nos inculcan desde pequeños y continúan en la adultez y por supuesto, la sociedad nos retroalimenta de todas estas falacias tan lejos de la realidad.

Pero ¿qué pasa cuando llega la realidad, lo que es, en su sentido más estricto, más biológico y evolutivo del significado de maternidad? Pasa que nadie nos ha hablado de ello, de esas cosas “no tan buenas” que implica la maternidad, si chicas, en el embarazo, tu cuerpo se deforma, te engordas, se te ensanchan las caderas, te crecen y duelen los pechos, dejas numerosas actividades de ocio y al trabajo vas agotada porque tu bebé se alimenta de ti y tu energía. Y un día, sin querer dices, “que asco” ¿cómo? No no no, vas a ser mamá, acuérdate, todo es maravilloso.

Espera, llega el momento esperado, das a luz, te lo ponen en los brazos después de… ¿4? ¿6? ¿12? ¿14 horas…? ¡Ahí! Justo en ese momento es dónde DEBES (y si, matizo en mayúsculas) porque DEBES sentirte bien, la persona más afortunada del mundo, pero ¿y si no es así? Aquí empieza lo duro, cuando las expectativas, que no tú, sino la sociedad, te ha impuesto, no se cumplen, aquí empiezo a sentirme una mala madre, porque desde luego, algo estoy haciendo mal, o debo de ser muy mala persona.

NO, tan solo eres humana, persona, mujer y… madre, tranquila, te acostumbrarás. Le quieres y él/ella lo sabe, solo, que tú también necesitas adaptación.

Me da miedo entrar en el tema tan escabroso como lo es la lactancia, no hay lugar a dudas de los beneficios de la leche materna en el neonato, pero ¿si mi leche no sirve, o si mi trabajo me impide no poder coger la baja y no tengo “oportunidad” de poder amamantar a mi bebé, o si simplemente no me da la gana? ¿Soy una mala madre? Déjame decirte, mamá, o futura mamá, que no, no eres una mala madre, eres una mamá maravillosa con circunstancias, deseos, obligaciones y opinión, nada más.

Para resumir, solo quiero decirles a todas las valientes que toman la decisión de ser mamás, que no todo debe de ser maravilloso, de hecho no lo es y tenéis derecho a quejaros y manifestar vuestras emociones sin que por ello os tengáis que sentir “malas madres”, que el momento de la maternidad es una experiencia única, pero también nueva y que cada persona la vive en base a su experiencia, no hay protocolo a seguir, que la adaptación del nuevo miembro de la familia, es dura, a veces desquiciante y no por ello debéis pensar que no queréis a vuestro pequeño, solo ambos tenéis que acostumbraros.

Si sois capaces de expresar, si sois capaces de sentir, todo ello sin miedo a que no se correspondan todas esas emociones con los clichés sociales, empezareis a disfrutar del verdadero sentido de la maternidad, de vosotras y de vuestro bebé.